A raíz de ciertas charlas que surgen cuando hablo con estudiantes de carreras docentes, cuando yo hablo con ustedes y ustedes, conmigo, me parece que es interesante abordar ciertas cosas.
Algo así como máximas o principios que, independientemente de las corrientes pedagógicas que se conozcan, siempre tengo en cuenta cuando estoy en el aula.
1. EL CAMBIO EMPIEZA POR CASA
PROBLEMA ...Es muy interesante ver que, excepto contados casos, ningún docente mantiene la idea de que las "propuestas conductistas" sean suficientes en las aulas de hoy. Pero en la práctica lo vemos frecuentemente: poco tiempo, sobrecarga de cursos, carga horaria extra escolar (correcciones, planificación, etc), alto número de alumnos a cargo, necesidad de capacitarse permanentemente (más como requisito laboral que como verdadero interés intelectual) son algunas de las razones que podemos mencionar.
LA ALTERNATIVA ... De todos modos, es importante pensar que en la escuela donde damos clases se puede seleccionar determinado contenido por trimestre y "darlo" de manera más participativa, creativa, menos convencional. Unas clases por mes, un curso por día, de manera que todos los alumnos hayan pasado a lo largo del año por experiencias de arte, experimentación, transmisión a pares, trabajo solidario, creación artesanal, elección libre, etc. Esto evita ver la meta de "cambiar la escuela" como algo inalcanzable que se aleja de nuestro radio de acción.
La adolescencia se caracteriza además, por una fuerte percepción de las injusticias: capitalizar eso, orientarlo hacia la propia conducta, motivar hacia la modificación de lo que no les gusta (desde su aula hasta el Código de convivencia, si la institución se presta) Todo lo que podamos leer de psicología del adolescente y cognitivismo puede ayudar. Tambien hay cosas interesante aquí y aquí
2. TODOS LIBRAMOS DURAS BATALLAS
PROBLEMA Los "problemas" señalados arriba, sumados a los compromisos y circunstancias personales del docente y el alumno, puede dificultar mucho el trabajo. Y creo que todos tenemos una tendencia a valorar nuestros inconvenientes por sobre los de los demás. De igual manera, pensamos que hay que hacerle entender al alumno que "la vida no es así", que hay límites y normas en todos lados y que no cumplirlos puede ser malo para su futuro.
ALTERNATIVA Pensar la escuela como un espacio que obliga a los alumnos a convivir forzadamente con otros, colaborar con adultos (obedecer, básicamente), hacer las cosas cuando y como le indican que haga, puede ayudar a entender el descontento y el poco espacio emotivo que la escuela ocupa en la vida de los adolescentes. Y además, reconocer que los adultos tenemos mayores espacios de libertad, responsabilidades que hemos elegido, compromiso en los que se nos pide opinión y que podemos abandonar sin mayores represalias. Todo lo que puedan leer sobre motivación, manejo de grupos y creatividad es altamente recomendable. Pueden empezar a buscar por acá y por acá. Algo de trabajo en grupos en este enlace
PROBLEMA La mediación del pensamiento previo al acto es un enorme paso en los niños, que la impulsividad del adolescente promedio parece revitalizar.
ALTERNATIVA Todo lo que se pueda explicitar en el registro de notas, excepciones, plazos, recuperatorios, trabajo diario, minimiza los roces y transparenta el proceso evaluativo. Además, tranquiliza y responsabiliza al alumno en sus pactos con el profesor: armar cartelera de exámenes en el aula, registrar diariamente el trabajo en clase (signos + y - al tomar lista al final de la hora, por ejemplo), registrar las veces que un alumno ha necesitado excusas (puntitos o signos de pregunta al lado de la nota) Ser flexible es ser justo: una enfermedad, un embarazo,chicos que trabajan, inmigrantes, cada caso es único. Exigirles a todos lo mismo es, de algún modo, una manera de injusticia. Puede ser desgastante, pero flexibilizar algunas cuestiones elimina muchas de los "ya fue, no lo entrego" de los alumnos. Cosas para pensar en este lugar y en este interesante blog
4. LA ALEGRÍA Y EL OPTIMISMO HABILITAN ESPACIOS DE CAMBIO
PROBLEMA Esto es muy personal y dependerá del carácter de cada docente. En las encuestas es muy frecuente que los alumnos manifiesten disgusto por los profesores que están siempre serios, los que tienden a la ironía y al menosprecio, los que no se esfuerzan, los que son rutinarios.
ALTERNATIVA Ser realista, conocer la realidad y sus problemáticas, no significa perder la esperanza, el deseo de cambio, el optimismo respecto del futuro. Un profesor pesimista y desalentado puede dejar un huella difícil de borrar en el alumno. Además, es importante que se muestre algo que en nuestra sociedad no tiene prensa: que la adultez es disfrutable, que las responsabilidades laborales y familiares son gratificantes, que amar lo que se hace es motor de energía y felicidad. Y no olvidar nunca que todos somos personas, dignos de respeto y de intercambio sincero.
Este blog pertenece a las cátedras de Teoría Literaria II e Historia Social de la Literatura del Profesorado de Letras del Inst. Sup. Elizalde.
domingo
Un poco de humor
Tres de las mejores estrategias didácticas que conozco: el respeto, el humor y el afecto. Les dejo una selección de carteles humorísticos acerca de esto que nos tomamos tan en serio, y que los mejores autores de la historia insisten en que nos tomemos... con soda!
lunes
El texto abierto

En el libro de Umberto Eco, Lector in fabula, hay un estudio muy preciso del lector presente en el texto y de las estrategias textuales que lo incluyen. Refiriéndose a textos cerrados y textos abiertos dice Eco:
“Nada más abierto que un texto cerrado. Pero esta apertura es una efecto provocado por una iniciativa externa, por un modo de usar el texto, de negarse a aceptar que sea él quien nos use. No se trata tanto de una cooperación con el texto como de una violencia que se le inflige. Podemos violentar un texto (podemos incluso comer un libro, como el apóstol en Patmos) y hasta gozar sutilmente con ello. Pero lo que aquí nos interesa en la cooperación textual como una actividad promovida por el texto; por consiguiente, esta modalidades no nos interesan. Aclaremos que no nos interesan desde esta perspectiva: la frase de Valéry “il n’y a pas de vrai sens d’un texte” (no hay sentido verdadero en un texto) admite dos lecturas: que de un texto puede hacerse el uso que se quiera –ésta es la lectura que aquí no nos interesa-; y que de un texto pueden darse infinitas interpretaciones; ésta es la lectura que consideramos ahora.
Estamos ante un texto abierto cuando el autor sabe sacar todo el partido posible de la figura 1 (esquema que señala el conjunto de operaciones que se ponen en movimiento para decodificar un mensaje). La lee como modelo que una situación pragmática ineliminable. La asume como hipótesis reguladora de su estrategia. Decide (aquí es precisamente donde la tipología de los textos corre el riesgo de convertirse en un continuo de matices) hasta qué punto debe vigilar la cooperación del lector, así como dónde debe suscitarla, dónde hay que dirigirla y dónde hay que dejar que se convierta en una aventura interpretativa libre. Dirá “una flor” y, en la medida en que se sepa (y lo desee) que de esa palabra se desprende el perfume de todas las flores ausentes, sabrá, por cierto, que de ella no se desprende el aroma de un licor muy añejo: ampliará y restringirá el juego de la semiosis ilimitada, según le apetezca.
Una sola cosa tratara de obtener con hábil estrategia: que, por muchas que sean las interpretaciones posibles, unas repercutan sobre las otras de modo tal que no se excluyen, sino que, en cambio, se refuercen recíprocamente.”
“Nada más abierto que un texto cerrado. Pero esta apertura es una efecto provocado por una iniciativa externa, por un modo de usar el texto, de negarse a aceptar que sea él quien nos use. No se trata tanto de una cooperación con el texto como de una violencia que se le inflige. Podemos violentar un texto (podemos incluso comer un libro, como el apóstol en Patmos) y hasta gozar sutilmente con ello. Pero lo que aquí nos interesa en la cooperación textual como una actividad promovida por el texto; por consiguiente, esta modalidades no nos interesan. Aclaremos que no nos interesan desde esta perspectiva: la frase de Valéry “il n’y a pas de vrai sens d’un texte” (no hay sentido verdadero en un texto) admite dos lecturas: que de un texto puede hacerse el uso que se quiera –ésta es la lectura que aquí no nos interesa-; y que de un texto pueden darse infinitas interpretaciones; ésta es la lectura que consideramos ahora.
Estamos ante un texto abierto cuando el autor sabe sacar todo el partido posible de la figura 1 (esquema que señala el conjunto de operaciones que se ponen en movimiento para decodificar un mensaje). La lee como modelo que una situación pragmática ineliminable. La asume como hipótesis reguladora de su estrategia. Decide (aquí es precisamente donde la tipología de los textos corre el riesgo de convertirse en un continuo de matices) hasta qué punto debe vigilar la cooperación del lector, así como dónde debe suscitarla, dónde hay que dirigirla y dónde hay que dejar que se convierta en una aventura interpretativa libre. Dirá “una flor” y, en la medida en que se sepa (y lo desee) que de esa palabra se desprende el perfume de todas las flores ausentes, sabrá, por cierto, que de ella no se desprende el aroma de un licor muy añejo: ampliará y restringirá el juego de la semiosis ilimitada, según le apetezca.
Una sola cosa tratara de obtener con hábil estrategia: que, por muchas que sean las interpretaciones posibles, unas repercutan sobre las otras de modo tal que no se excluyen, sino que, en cambio, se refuercen recíprocamente.”
domingo
Función poética del lenguaje

R. Jakobson intentó explicar la literariedad con la idea de la función estética y que reformuló 35 años después como función poética del lenguaje. La escuela fenomenológica propuso una estructura del lenguaje con 3 funciones, una de ellas la estética, por la que el lenguaje se manifiesta como literatura. En los 60, influido por la teoría de la comunicación, plantea que cada factor de la comunicación tiene una función.- Emisor: función expresiva (resalta la emoción del autor).- Canal: función fática (se asegura de que el canal está establecido, se mezcla a veces con la función referencial).- Código: función metalingüística.- Contexto: función referencial.- Mensaje: función poética (llama la atención por cómo está hecho, por el extrañamiento)Los mensajes literarios llaman la atención por la función poética y su vocación es comunicar experiencias humanas complejas. El lenguaje no se agota en sí mismo, sino que tiene una vocación de ambigüedad semántica. Esta teoría tiene su máxima representatividad en el lenguaje de cierta poesía y mucho menos en el lenguaje de la narrativa. Con la función poética el mensaje reclama atención sobre la construcción formal del mismo. El lenguaje literario es un sistema de recurrencias en el plano del sonido (rima, aliteración, etc.). Esta recurrencia en el plano fonológico se traslada al plano gramatical, cuya figura más importante es el paralelismo, aunque también se recurre a otras como la anáfora. Las recurrencias también son constantes en el plano semántico, la lengua crea sinónimos contextuales. El lenguaje literario integra estas recurrencias en todos los planos.
martes
miércoles
Connotación
Denotación, Connotación y Metasemiótica
Denotar es darle un significado a un significante, agotando el concepto mismo; la denotación se vincula con la definición literal o el significado admitido por el común de los hablantes. Connotar es asociar un signo a otro signo, darle otros significados diferentes a los convencionales, ya sea con una finalidad retórica, persuasiva, emotiva o estética. Una Metasemiótica es una semiótica científica en tanto que depende de metalenguajes, como por ejemplo la lógica, la matemática, la química, etc.
Connotación como principio estético
Connotar con fines estéticos es lo que hace el arte; un término o concepto puede ser desviado o sesgado de su significación convencional en dirección a una significación contextual o connotativa, provocando cambios emocionales en el observador de la obra de arte.
Denotar es darle un significado a un significante, agotando el concepto mismo; la denotación se vincula con la definición literal o el significado admitido por el común de los hablantes. Connotar es asociar un signo a otro signo, darle otros significados diferentes a los convencionales, ya sea con una finalidad retórica, persuasiva, emotiva o estética. Una Metasemiótica es una semiótica científica en tanto que depende de metalenguajes, como por ejemplo la lógica, la matemática, la química, etc.
Connotación como principio estético
Connotar con fines estéticos es lo que hace el arte; un término o concepto puede ser desviado o sesgado de su significación convencional en dirección a una significación contextual o connotativa, provocando cambios emocionales en el observador de la obra de arte.
Gelman y Sklovski
viernes
Fuenteovejuna
En este sitio podrán encontrar abundante información y análisis estructurales y temáticos de la obra de Lope de Vega que estamos leyendo, Fuenteovejuna , como así también curiosidades y datos secundarios interesantes para completar la lectura. Muy recomendable.
miércoles
Metalepsis
Siguiendo con la metalepsis que desarrolla Genette, y de la que pueden encontrar ejemplos en la sección Genette y Metalepsis del índice (sí, muy originales los títulos, ¿no?), les recomiendo la película La rosa púrpura del cairo de Woody Allen, o Más extraño que la ficción de Marc Forster. Ambas excelentes y recomendabilísimos ejemplos de cine arte, con pases de comedia, guión logrado e interesante trama. Para paladares de todo tipo. Abundan también ejemplos, como el citado en clase, Thriller de Michael Jackson o la película infantil Encantada. Buen provecho!
martes
Introducción a la terminología de Genette

(adaptación de la cátedra del texto Figures III de Gérard Genette)
Partiendo de su análisis de “En busca del tiempo perdido” de Proust, Gerard Genette ha elaborado una de las teorías más sólidas desde donde abordar el texto narrativo. Su obra Figures III (1972) está dividida en cinco capítulos: orden (ordre), la duracion (dureé), la frecuencia (frequénce), el modo (mode) y la voz (voix). Rimmom mantiene el mismo orden pero agrupa a los tres primeros bajo el título de tiempo.
1.Tiempo
1.1. Orden: anacronías, analepsis y prolepsis.
1.2. Duración: pausa, alargamiento, escena, resumen y elipsis.
1.3. Frecuencia
2. Modo
2.1. Distancia: discursos relatado, indirecto, indirecto libre, directo, directo libre, monólogo interior.
2.2. Perspectiva: focalización cero, interna, externa.
3. Voz
3.1.Tiempo de la narración: ulterior, anterior, simultanea, intercalada.
3.2. Niveles narrativos: extradiegético, intradiegético y metadiegético.
1. Tiempo
1.1. Orden: relación entre el orden temporal de los sucesos en la historia (o fábula, aquello que se va a narrar) y el orden pseudo temporal de su disposición en el relato (el orden elegido por el narrador para narrar la historia). Anacronías: analepsis y prolepsis, términos que Genette prefiere a los de retrospección y anticipación de Todorov, ya que estos tiene una fuerte connotación psicológica.
La anacronía es la discordancia entre el orden de la historia y el orden del relato. La analepsis (retrospección, flash back o cutback) es la evocación de un acontecimiento anterior al momento en que se encuentra el relato. La prolepsis (anticipación, prospección, flashforward o cutforward) es el fenómeno inverso.
1.2. Duración (pausa, alargamiento, escena, resumen, elipsis) es la relación entre el tiempo que duran los sucesos de la historia y la extensión del relato. La única manera de medir el relato es a través del tiempo de lectura. La medida absoluta para medir la duración del relato no existe, pues varía de lector en lector, a esto llama Genette anisocronías.
Hay dos formas básicas, aceleración y desaceleración, que a su vez, pueden especificarse en pausa, escena, sumario y elipsis.
En la pausa no ocurre nada en la historia, no hay acción, es la forma máxima de desaceleración, por ejemplo durante las descripciones.
En la Escena, el tiempo de la historia y el tiempo del relato coinciden, no hay aceleración ni desaceleración. Un caso claro es durante los diálogos.
En el resumen, el tiempo del relato es menos extenso que el tiempo de la historia, se condensa información, por ejemplo, “los hijos y el jardín le insumieron toda la tarde...”
La elipsis es la forma máxima de aceleración, es un tiempo de la historia que no se refleja en el relato, por ejemplo, “diez años después...” o “a la otra mañana...”
1.3. Frecuencia, es la cantidad de veces que se repite una información en el texto.
2. Modo: son las formas de discursos o los modos de contar utilizados por el narrador, es la regulación de la información narrativa.
2.1. Distancia (discursos relatado, estilo indirecto , estilo indirecto libre, estilo directo, estilo directo libre, monólogo interior) se basa en la distinción entre mímesis y diégesis que establece Platón en el tercer libro de “La república”. La diégesis es el relato puro ( telling, discurso indirecto, narración) el poeta habla por sí mismo, se puede considerar el más distante de todos. Mimesis ( imitación, showing, discurso directo o representación), el poeta cede la palabra a los personajes provocando una ilusión de cercanía). Por lo tanto, en la enumeración de discursos de arriba oscilamos entre la voz de un narrador y la voz de un personaje.
2.2. Perspectiva (focalización: cero, interna y externa) también llamada punto de vista o enfoque. Ángulo de visión del narrador, el personaje que desde su óptica orienta el enfoque narrativo. La focalización no suele mantenerse constante a lo largo de un texto y no debe confundirse la perspectiva (desde donde mira el narrador) con la voz (identidad del narrador)
Focalización cero (omnisciente, autorial o por detrás): El narrador conoce los sentimientos más profundos de los personajes y sabe más que todos ellos.
Focalización interna, el narrador filtra su relato a través de un personaje cuya óptica se convierte en punto de vista de referencia. La focalización interna nunca es rigurosa, ya que sino debería prescindir de toda descripción externa del personaje o evaluación del narrador acerca de sus sentimientos o pensamientos. Hay grados de focalización interna y los textos oscilan entre momentos de mayor o menor focalización. El focalizador puede ser un personaje, varios personajes en diferentes momentos de la historia (focalización variable), o varios personajes en el mismo momento de la historia (focalización múltiple).
En la focalización externa el narrador permanece ajeno a los hechos narrados y no se percibe su punto de vista, no propone análisis ni juicios de valor, en general se presentan en habla directa y son una descripción de lo que pasa.
3. Voz (instancia narrativa)
3.1. Tiempos de la narración: tipos de narración según el tiempo o posición del narrador o la narradora frente a la historia (ulterior, anterior, simultanea, intercalada).
En la narración ulterior, la más frecuente, el narrador o la narradora cuenta un hecho del pasado (tiempos verbales pretéritos, en general).
La narración anterior es el tipo menos frecuente, puede ocurrir en profecías, sueños predictivos o pasajes breves (tiempos verbales de futuro).
En la narración simultanea , la historia se cuenta en el momento que se desarrolla (tiempos presentes), el fluir de la conciencia es un caso frecuente.
En la narración intercalada, la misma está fragmentada y se inserta en distintos momentos de la acción, tal es el caso de los textos epistolares o con forma de diarios. Los tiempos de la narración no suelen mantenerse fijos a lo largo del relato, y además se relacionan con el orden, la duración y la frecuencia, es decir, los mecanismos temporales dentro del acto narrativo. Los dos conceptos están relacionados y se condicionan mutuamente.
3.2. Niveles narrativos: Extradiegético, intradiegético o metadiegético. Este concepto hace referencia a la inserción de un relato dentro, fuera o al lado de otro, cada uno de ellos con su narrador, narratario, voz, etc, propios.
El nivel extradiegético no tiene que ver con el argumento de la ficción que se nos va a narrar, sino con su narración. El narrador(no personaje) puede decirnos que encontró unos manuscritos, por ejemplo, o contarnos una historia como en Las mil y una noches el narrador Sherezada.
El intradiegético, o diegético a secas, son los sucesos narrados en un relato primero. Por ejemplo, la historia de Simbad o Alí Babá.
El metadiegético es la narración dentro de la narración. Para ejemplificar, Simbad puede narrarle a otro personaje de su diégesis uno de sus viajes.
La metalepsis es la trasgresión de los niveles narrativos, cuando la transición entre un nivel y otro no está marcada. Este mecanismo convierte a lector y narrador en personajes de la diégesis si se involucran en la ficción de su propio relato, o cuando un personaje se inmiscuye en la esfera del narrador. Tal es el caso del cuento “Continuidad de los parques” de Cortázar.
Partiendo de su análisis de “En busca del tiempo perdido” de Proust, Gerard Genette ha elaborado una de las teorías más sólidas desde donde abordar el texto narrativo. Su obra Figures III (1972) está dividida en cinco capítulos: orden (ordre), la duracion (dureé), la frecuencia (frequénce), el modo (mode) y la voz (voix). Rimmom mantiene el mismo orden pero agrupa a los tres primeros bajo el título de tiempo.
1.Tiempo
1.1. Orden: anacronías, analepsis y prolepsis.
1.2. Duración: pausa, alargamiento, escena, resumen y elipsis.
1.3. Frecuencia
2. Modo
2.1. Distancia: discursos relatado, indirecto, indirecto libre, directo, directo libre, monólogo interior.
2.2. Perspectiva: focalización cero, interna, externa.
3. Voz
3.1.Tiempo de la narración: ulterior, anterior, simultanea, intercalada.
3.2. Niveles narrativos: extradiegético, intradiegético y metadiegético.
1. Tiempo
1.1. Orden: relación entre el orden temporal de los sucesos en la historia (o fábula, aquello que se va a narrar) y el orden pseudo temporal de su disposición en el relato (el orden elegido por el narrador para narrar la historia). Anacronías: analepsis y prolepsis, términos que Genette prefiere a los de retrospección y anticipación de Todorov, ya que estos tiene una fuerte connotación psicológica.
La anacronía es la discordancia entre el orden de la historia y el orden del relato. La analepsis (retrospección, flash back o cutback) es la evocación de un acontecimiento anterior al momento en que se encuentra el relato. La prolepsis (anticipación, prospección, flashforward o cutforward) es el fenómeno inverso.
1.2. Duración (pausa, alargamiento, escena, resumen, elipsis) es la relación entre el tiempo que duran los sucesos de la historia y la extensión del relato. La única manera de medir el relato es a través del tiempo de lectura. La medida absoluta para medir la duración del relato no existe, pues varía de lector en lector, a esto llama Genette anisocronías.
Hay dos formas básicas, aceleración y desaceleración, que a su vez, pueden especificarse en pausa, escena, sumario y elipsis.
En la pausa no ocurre nada en la historia, no hay acción, es la forma máxima de desaceleración, por ejemplo durante las descripciones.
En la Escena, el tiempo de la historia y el tiempo del relato coinciden, no hay aceleración ni desaceleración. Un caso claro es durante los diálogos.
En el resumen, el tiempo del relato es menos extenso que el tiempo de la historia, se condensa información, por ejemplo, “los hijos y el jardín le insumieron toda la tarde...”
La elipsis es la forma máxima de aceleración, es un tiempo de la historia que no se refleja en el relato, por ejemplo, “diez años después...” o “a la otra mañana...”
1.3. Frecuencia, es la cantidad de veces que se repite una información en el texto.
2. Modo: son las formas de discursos o los modos de contar utilizados por el narrador, es la regulación de la información narrativa.
2.1. Distancia (discursos relatado, estilo indirecto , estilo indirecto libre, estilo directo, estilo directo libre, monólogo interior) se basa en la distinción entre mímesis y diégesis que establece Platón en el tercer libro de “La república”. La diégesis es el relato puro ( telling, discurso indirecto, narración) el poeta habla por sí mismo, se puede considerar el más distante de todos. Mimesis ( imitación, showing, discurso directo o representación), el poeta cede la palabra a los personajes provocando una ilusión de cercanía). Por lo tanto, en la enumeración de discursos de arriba oscilamos entre la voz de un narrador y la voz de un personaje.
2.2. Perspectiva (focalización: cero, interna y externa) también llamada punto de vista o enfoque. Ángulo de visión del narrador, el personaje que desde su óptica orienta el enfoque narrativo. La focalización no suele mantenerse constante a lo largo de un texto y no debe confundirse la perspectiva (desde donde mira el narrador) con la voz (identidad del narrador)
Focalización cero (omnisciente, autorial o por detrás): El narrador conoce los sentimientos más profundos de los personajes y sabe más que todos ellos.
Focalización interna, el narrador filtra su relato a través de un personaje cuya óptica se convierte en punto de vista de referencia. La focalización interna nunca es rigurosa, ya que sino debería prescindir de toda descripción externa del personaje o evaluación del narrador acerca de sus sentimientos o pensamientos. Hay grados de focalización interna y los textos oscilan entre momentos de mayor o menor focalización. El focalizador puede ser un personaje, varios personajes en diferentes momentos de la historia (focalización variable), o varios personajes en el mismo momento de la historia (focalización múltiple).
En la focalización externa el narrador permanece ajeno a los hechos narrados y no se percibe su punto de vista, no propone análisis ni juicios de valor, en general se presentan en habla directa y son una descripción de lo que pasa.
3. Voz (instancia narrativa)
3.1. Tiempos de la narración: tipos de narración según el tiempo o posición del narrador o la narradora frente a la historia (ulterior, anterior, simultanea, intercalada).
En la narración ulterior, la más frecuente, el narrador o la narradora cuenta un hecho del pasado (tiempos verbales pretéritos, en general).
La narración anterior es el tipo menos frecuente, puede ocurrir en profecías, sueños predictivos o pasajes breves (tiempos verbales de futuro).
En la narración simultanea , la historia se cuenta en el momento que se desarrolla (tiempos presentes), el fluir de la conciencia es un caso frecuente.
En la narración intercalada, la misma está fragmentada y se inserta en distintos momentos de la acción, tal es el caso de los textos epistolares o con forma de diarios. Los tiempos de la narración no suelen mantenerse fijos a lo largo del relato, y además se relacionan con el orden, la duración y la frecuencia, es decir, los mecanismos temporales dentro del acto narrativo. Los dos conceptos están relacionados y se condicionan mutuamente.
3.2. Niveles narrativos: Extradiegético, intradiegético o metadiegético. Este concepto hace referencia a la inserción de un relato dentro, fuera o al lado de otro, cada uno de ellos con su narrador, narratario, voz, etc, propios.
El nivel extradiegético no tiene que ver con el argumento de la ficción que se nos va a narrar, sino con su narración. El narrador(no personaje) puede decirnos que encontró unos manuscritos, por ejemplo, o contarnos una historia como en Las mil y una noches el narrador Sherezada.
El intradiegético, o diegético a secas, son los sucesos narrados en un relato primero. Por ejemplo, la historia de Simbad o Alí Babá.
El metadiegético es la narración dentro de la narración. Para ejemplificar, Simbad puede narrarle a otro personaje de su diégesis uno de sus viajes.
La metalepsis es la trasgresión de los niveles narrativos, cuando la transición entre un nivel y otro no está marcada. Este mecanismo convierte a lector y narrador en personajes de la diégesis si se involucran en la ficción de su propio relato, o cuando un personaje se inmiscuye en la esfera del narrador. Tal es el caso del cuento “Continuidad de los parques” de Cortázar.
lunes
Las paradojas de Zenon
domingo
Causalidad y Temporalidad

Tomashevski, B., Temática, en Teoría de los formalistas rusos, Buenos Aires, 1970-
Hay dos tipos principales de disposición de los elementos temáticos: o bien se inscriben en una cierta cronología, respetando así el principio de causalidad; o bien se representan fuera del orden temporal, es decir, en una sucesión que no toma en cuenta ninguna causalidad interna. En el primer caso se trata de obras con argumento (cuento, novela, poema épico); en el segundo, de obras sin argumento, descriptivas (poesía descriptiva y didáctica, lírica, relatos de viaje) (…)
Debe destacarse que la trama no sólo exige un índice temporal sino también un índice de causalidad. Un viaje puede relatarse como una sucesión cronológica; pero si todo se reduce a informar sobre las impresiones del viajero, sin que figuren sus aventuras personales, se trata solamente de una narración sin argumento. Cuanto más fuerte es el nexo causal, tanto mayor importancia cobra el nexo temporal. El debilitamiento de la intriga trasforma la novela con argumento en una crónica, esto es, en la descripción en el tiempo de un acontecer.(…)
Detengámonos en la noción de trama. Llamamos trama al conjunto de acontecimientos vinculados entre sí que nos son comunicados a lo largo de la obra. La trama podría exponerse de una manera pragmática, siguiendo el orden natural, o sea el cronológico y causal de los acontecimientos, independientemente del modo en el que han sido introducidos y dispuestos en la obra.
La trama se opone al argumento, el cual, aunque esté constituido por los mismos acontecimientos respeta en cambio su orden de aparición en la obra y las secuencia de informaciones que nos lo representan.
Hay dos tipos principales de disposición de los elementos temáticos: o bien se inscriben en una cierta cronología, respetando así el principio de causalidad; o bien se representan fuera del orden temporal, es decir, en una sucesión que no toma en cuenta ninguna causalidad interna. En el primer caso se trata de obras con argumento (cuento, novela, poema épico); en el segundo, de obras sin argumento, descriptivas (poesía descriptiva y didáctica, lírica, relatos de viaje) (…)
Debe destacarse que la trama no sólo exige un índice temporal sino también un índice de causalidad. Un viaje puede relatarse como una sucesión cronológica; pero si todo se reduce a informar sobre las impresiones del viajero, sin que figuren sus aventuras personales, se trata solamente de una narración sin argumento. Cuanto más fuerte es el nexo causal, tanto mayor importancia cobra el nexo temporal. El debilitamiento de la intriga trasforma la novela con argumento en una crónica, esto es, en la descripción en el tiempo de un acontecer.(…)
Detengámonos en la noción de trama. Llamamos trama al conjunto de acontecimientos vinculados entre sí que nos son comunicados a lo largo de la obra. La trama podría exponerse de una manera pragmática, siguiendo el orden natural, o sea el cronológico y causal de los acontecimientos, independientemente del modo en el que han sido introducidos y dispuestos en la obra.
La trama se opone al argumento, el cual, aunque esté constituido por los mismos acontecimientos respeta en cambio su orden de aparición en la obra y las secuencia de informaciones que nos lo representan.
jueves
domingo
Inspiración Landfill Harmonic Orchestra
La inspiración es poder ver un chelo, donde otro ve una lata de aceite. Y de cómo relativizar que la limitación de recursos implique una limitación del aprendizaje. Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde sea que estés.
Les dejo aquí el enlace para ver de qué se trata este proyecto en Cateura, Paraguay.
Les dejo aquí el enlace para ver de qué se trata este proyecto en Cateura, Paraguay.
lunes
Metalepsis
El personaje de la historieta que tiene conciencia de su propia ficcionalidad. Una juego metalingüístico muy común en el cine, el humor y la literatura.
domingo
La rosa púrpura del Cairo
martes
El punto de vista.
viernes
Cine, literatura y verosímil
Viendo una película, de la que debajo pongo el trailer, me quedé pensando en la cuestión de la construcción del verosímil en el cine. Y en la literatura. El film empieza con Mila Jojovich diciendo que ella interpreta a la Dra Fulana de tal y que los hechos son verídicos; se combinan filmaciones "reales", a pantalla dividida, con las mismas escenas interpretadas por los actores; en el casting aparecen los nombre "verdaderos" de los protagonistas de los hechos; se citan libros de fenómenos paranormales que uno puede googlear y encontrar. Todos efectivísimos mecanismos para construir y fortalecer la verosimilitud de los hechos.
Mecanismos similares se habían utilizado en el film El proyecto Blair Witch, en el que, por ejemplo, se crearon páginas "falsas" de internet con datos, entrevistas, noticias y supuestas filmaciones caseras para convencer a los googleros de que la Bruja de Blair era un elemento tan real como Ud o yo.
Y es que, claro, uno a visto mucho cine y se pone exigente. Los niños, por ejemplo, que consideran al mundo de lo mágico y lo sobrenatural una parte evidente del mundo que habitamos (duendes, amigos imaginarios, juegos hiperealistas, etc) tienen un nivel de exigencia en el verosímil bajísimo. Aceptan mucho más abiertamente ingresar en ese mundo de ficción que plantea el film o el cuento. Recuerdo leerle a mi hijo la Historia del niño que se tranformó en perro, mientras se tapaba con las sábanas hasta la nariz y abría los ojos enormes.
La literatura tiene, en este punto, una desventaja, o ventaja, según como se la mire. Cuando veo cine o teatro, yo como espectador me encuentro observando lo que ocurre, la historia se desenvuelve ante mis ojos, yo efectivamente "veo" lo que pasa, nadie me lo cuenta, está ahí, se filmó, se grabó, hay una persona en el escenario que lo dice, que hace tal gesto... es "la realidad". En la literatura, sin embargo, todo viene mediado por la palabra, por el narrador, hay una instancia de decodificación simbólica previa a mi acceso a la historia. Lo que yo veo son letras negras sobre el papel. Puedo cerrar el libro, dejarlo, desviar unos centímetros la vista, tomar café, escuchar música, descargar un película, todo mientras leo. El cine, y el teatro aún más, son más exigentes en este sentido. La pantalla me atrapa, la sala está oscuras, la TV combina música, diálogo y acciones, el foco de mi atención se ve atraído hacia allí, por lo tanto, ingreso de manera más natural en este nuevo mundo al que se me invita. Ver para creer, dice el refrán. Pero con los libros ocurre que no hay límite de efecto especial, no hay cosa que no pueda ser imaginada, el límite es la propia capacidad de poner en imágenes lo que me cuenta el autor. No creas todo lo que oigas, dice el otro refrán. Pero cuando el verosímil es seguro y confiable, lo que me dice el texto, se transforma, casi sin que me dé cuenta, en una realidad que se despliega ante mis ojos. Hay para todos los gustos. Elija Ud el sistema que más le plazca. Particularmente, a Stephen King prefiero leerlo con la luz encendida.
La literatura tiene, en este punto, una desventaja, o ventaja, según como se la mire. Cuando veo cine o teatro, yo como espectador me encuentro observando lo que ocurre, la historia se desenvuelve ante mis ojos, yo efectivamente "veo" lo que pasa, nadie me lo cuenta, está ahí, se filmó, se grabó, hay una persona en el escenario que lo dice, que hace tal gesto... es "la realidad". En la literatura, sin embargo, todo viene mediado por la palabra, por el narrador, hay una instancia de decodificación simbólica previa a mi acceso a la historia. Lo que yo veo son letras negras sobre el papel. Puedo cerrar el libro, dejarlo, desviar unos centímetros la vista, tomar café, escuchar música, descargar un película, todo mientras leo. El cine, y el teatro aún más, son más exigentes en este sentido. La pantalla me atrapa, la sala está oscuras, la TV combina música, diálogo y acciones, el foco de mi atención se ve atraído hacia allí, por lo tanto, ingreso de manera más natural en este nuevo mundo al que se me invita. Ver para creer, dice el refrán. Pero con los libros ocurre que no hay límite de efecto especial, no hay cosa que no pueda ser imaginada, el límite es la propia capacidad de poner en imágenes lo que me cuenta el autor. No creas todo lo que oigas, dice el otro refrán. Pero cuando el verosímil es seguro y confiable, lo que me dice el texto, se transforma, casi sin que me dé cuenta, en una realidad que se despliega ante mis ojos. Hay para todos los gustos. Elija Ud el sistema que más le plazca. Particularmente, a Stephen King prefiero leerlo con la luz encendida.
sábado
Paradoja
"Una de estas dos niñas está sosteniendo algo que, para proteger a los niños, está prohibido en Estados Unidos"
(La respuesta es el libro Caperucita Roja que está prohibido en algunas zonas de EEUU). Polémica campaña de las madres Estadounidenses para reclamar más control sobre las armas.
(La respuesta es el libro Caperucita Roja que está prohibido en algunas zonas de EEUU). Polémica campaña de las madres Estadounidenses para reclamar más control sobre las armas.
viernes
Indicios e informantes

Dentro de las funciones de naturaleza integradora, Barthes distingue a los indicios y a los informantes que son unidades semánticas en tanto (a diferencia de las distributivas que remiten a una operación y a la funcionalidad del hacer) remiten a un significado y a la funcionalidad del ser. Las llama integrativas porque para que adquieran sentido deben integrarse en el nivel de las funciones cardinales (los núcleos), en otro nivel. Que se diga cómo es un personaje o se proporcione un dato duro sobre él (informante) o que se infiera cómo es a partir de un indicio puede tener sentido en el nivel de las funciones nucleares: alguien astuto puede ser el que descubrirá lo que sucede, logre engañar a otro, salga airoso de una situación complicada; alguien que se presente como débil puede ser el engañado, el que quede entrampado.
Los indicios proveen de datos de significado implícito que es preciso interpretar, tal como los que remiten, por ejemplo, a la psicología de un personaje, clase social. Son datos que es preciso descifrar, requieren trabajo de inferencia, no están explícitamente dados, tienen siempre significados implícitos.
Los informantes, en cambio, son datos puros que brindan dan información sobre el tiempo y el espacio, tal como la edad de un personaje, oficio, lugar en el que se encuentra.
A diferencia de los relatos tradicionales, que son marcadamente funcionales —la acción avanza y es apenas interrumpida por descripciones de lugares o personajes—, en los relatos contemporáneos aparecen frecuentemente indicios que caracterizan, sobre todo, la psicología de los personajes y exigen, de ese modo, en tanto no son datos puros como los informantes, una mayor participación del lector en la actividad de interpretativa. La mayor presencia de indicios construye personajes de mayor riqueza psicológica, de conductas más imprevisibles.
Las catálisis, los indicios y los informantes tienen un carácter común. Son expansiones (duplicaciones, rellenos, encubrimientos). Las catálisis aceleran, retardan, dan impulso al discurso, despistan. La catálisis despierta la tensión semántica del discurso.
domingo
jueves
"Muere lentamente": Un falso Neruda que no para de crecer en Internet
El
poema "Muere lentamente", atribuido por error a Pablo Neruda, circula
desde hace años por Internet sin que nadie sea capaz de detener esa bola
de nieve, hasta el punto de que, en España, son muchos los que han
recibido esos versos como felicitación "on line" del nuevo año.
"Muere lentamente quien no viaja,/ quien no lee,/ quien
no oye música,/ quien no encuentra gracia en sí mismo./ Muere
lentamente/ quien destruye su amor propio,/ quien no se deja ayudar..."
Así comienza el poema con el que algunos han querido estos días quedar
bien e infundir ánimo de cara a 2009. El problema es que no es del gran
poeta chileno, como ya ha asegurado la Fundación Pablo Neruda, donde han
recibido numerosas consultas sobre esta cuestión.
"Este poema y otros más se encuentran circulando en
internet desde hace tiempo y no sabemos quién se los ha atribuido a
Neruda, pero los nerudianos que hemos consultado no los conocen", afirma
Adriana Valenzuela, bibliotecaria de la Fundación.
Porque no es sólo "Muere lentamente" el único "falso
Neruda" que se encuentran los internautas. También, indica Valenzuela,
le suelen atribuir al autor del "Canto general" los poemas "Queda
prohibido", que al parecer es de Alfredo Cuervo, escritor y periodista
español, y "Nunca te quejes", cuyo autor ignora la Fundación.
Los sonados apócrifos de Borges y García MárquezNo
es la primera vez, ni será la última que, como dice Fernando Sáez,
director ejecutivo de la Fundación, cualquiera "le 'cuelga' a un poeta
famoso cuestiones que no ha escrito nunca y de autoría desconocida. Ya
sucedió con un conocido texto atribuido a Borges sobre las maravillas de
la vida, que ni con su mayor ironía habría soportado y menos escrito".
Y si sonado fue el caso del supuesto poema de Borges,
"Instantes", que María Kodama, la viuda del gran escritor argentino,
lleva años y años desmintiendo que sea de su marido y aclarando que en
realidad es de la escritora estadounidense Nadine Stair, más famoso fue
aún el apócrifo atribuido a Gabriel García Márquez, "La marioneta", con
el que teóricamente el premio Nobel de Literatura colombiano se despedía
de sus amigos, tras saber que estaba enfermo de cáncer.
"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una
marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese
tiempo lo más que pudiera...", comienza el texto cuya "cursilería" casi
mata de verdad a García Márquez, como él mismo se encargó de decir
cuando desmintió en el año 2000 que ese poema fuera suyo: "Lo que me
puede matar es la vergüenza de que alguien crea que de verdad fui yo
quien escribió una cosa tan cursi", afirmó "Gabo" en aquella ocasión.
«Lo que me puede matar es la vergüenza de que alguien crea que de verdad fui yo quien escribió una cosa tan cursi»
Y es que, como asegura Fernando Sáez, "el fenómeno
Internet, tan positivo y estimulante en tantos aspectos y tan dudoso en
el origen de mucha de su información -fechas, sucesos, biografías y
obras- está viviendo el feliz desparpajo del descontrol que da igual
empuje al conocimiento que a la chapucería".
El ministro italiano que cayó en la trampaPero
volvamos a Neruda. Recitar unos versos del autor de "Veinte poemas de
amor y una canción desesperada" le permite a cualquiera quedar bien, y
así debió pensarlo el político italiano Clemente Mastella, líder de la
Unión de Demócratas para Europa, cuando hace un año leyó en el Senado el
poema "Muere lentamente" al votar en contra de la moción de confianza
solicitada por el entonces primer ministro Romano Prodi.
Mastella demostró qué fácil es caer en este tipo de
trampas y hacerse eco de algo que ronda por Internet, sin detenerse a
comprobar autorías. Porque, como la prensa italiana se encargó de
aclarar -y también indica la Fundación Neruda- el poema es de la
escritora brasileña Martha Medeiros, autora de numerosos libros y
cronista del jornal Zero Hora, de Porto Alegre.
El poema es de la escritora brasileña Martha
Medeiros, autora de numerosos libros y cronista del jornal Zero Hora, de
Porto Alegre.
Cansada ya de que la gente siga creyendo que "Muere
lentamente" es del poeta chileno, ella misma se puso en contacto con la
Fundación para esclarecer la autoría del texto, dado que esos versos
coinciden en gran medida con su texto "A Morte Devagar", publicado el 1
de noviembre de 2000, víspera del Día de Difuntos, en el periódico con
el que colabora y también en su libro "Non-Stop, Crônicas do Cotidiano".
Medeiros reconoce que no sabe cómo empezó a circular en
Internet ese poema "como si fuera de Neruda", aunque en absoluto es una
sorpresa para ella, ya que hay "muchos textos" suyos que figuran en la
red "como si fueran de otros autores"."Desafortunadamente, no hay nada
que hacer", añade.
La poeta y novelista brasileña, de 47 años, admira
profundamente a Neruda y se declara "fan" de sus poemas, pero prefiere
que "a cada uno se le reconozca su trabajo". No obstante, no pierde el
sueño con estas cosas y asegura que tiene "humor suficiente para reirse
de todo eso".
Una bola de nieve imparableLa
Fundación coincide con Medeiros en que poco se puede hacer para detener
esta bola de nieve en la red (si uno busca en Google "Muere lentamente"
y lo asocia con Neruda, aparecen 21.900 enlaces) porque, como dice Fernando Sáez, son muchos los que creen que "todo lo que encuentran en Internet es una verdad inapelable".
"Nosotros nos atenemos a desmentir cuando lo descubrimos o
cuando alguien realiza la pesquisa y la denuncia", subraya el director
ejecutivo de la Fundación.
Internet es un mundo interactivo, y que nadie espere por
tanto encontrar una misma versión de "Muere lentamente". Hay muchas y la
del christma electrónico que hizo furor estas Navidades comienza y
termina de forma distinta a algunas de ellas.
Pero, con sus más y sus menos, todas se parecen
sospechosamente al texto de Martha Medeiros: "Morre lentamente quem nao
troca de idéas, nao troca de discurso, evita as próprias contradiçoes.
Morre lentamente quem vira escravo do hábito, repetindo todos os dias o
mesmo trajeto..."
ABC.ES (Actualizado Domingo, 11-01-09 a las 20:03) http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=8694595518762572478#editor/target=post;postID=1648506117684602751
martes
La palabra amenazada
Si la palabra está bajo fuego enemigo es porque el poder y la fuerza de
la palabra son temibles, y de allí la necesidad de aniquilarla. De la
palabra nacen el espíritu crítico y la inspiración creadora (...) Y si
se la quiere destruir con tanto ahínco es porque se necesita una
sordomudez fundamental para aceptar la inmensa cantidad de chatarra
política, comercial y mental que nos rodea y nos asfixia sin cesar.
Ivonne Bordelois (escritora y lingüísta argentina)
Ivonne Bordelois (escritora y lingüísta argentina)
De interés
Para consultar o buscar actividades o materiales para la escuela, recomiendo!
Eduteka http://www.eduteka.org/tag/inicio/recientes/1
http://www.aplicaciones.info/, el sitio se llama Aplicaciones didácticas
http://www.educar.org/
La red del conocimeinto, http://www.colombiaaprende.edu.co/html/home/1592/w3-channel.html
Eduteka http://www.eduteka.org/tag/inicio/recientes/1
http://www.aplicaciones.info/, el sitio se llama Aplicaciones didácticas
http://www.educar.org/
La red del conocimeinto, http://www.colombiaaprende.edu.co/html/home/1592/w3-channel.html
domingo
Teatro Colón, visita guiada a domicilio
En este enlace les dejo una oportunidad de ver y recorrer por entro el Teatro Colón. Deberíamos ir más seguido, es una joya arquitectónica y acústica reconocida en todo el mundo. Y de una belleza estética pocas veces vista en las óperas de otros lares. Que lo disfruten!
lunes
Primavera con una esquina rota
En el siguiente enlace podrán encontrar el libro de Mario Benedetti que vamos a leer para el segundo cuatrimestre.
miércoles
Aztecas, mayas e incas.
Distribución de las principales culturas aborígenes ( por favor, no usen el término precolombina, reemplácenlo por autóctonas, indígenas u originarias) en el territorio americano. A las tres más conocidas, aztecas, mayas e incas, debemos agregar a los guaraníes, no sólo por su cercanía geográfica, sino también por su influencia y pervivencia lingüística y su marca mítica en la literatura contemporánea de autores argentinos, bolivianos, y paraguayos (entre ellos, el gran Augusto Roa Bastos).
lunes
Respuesta a Sor Filotea
Acá les dejo un enlace para descargar la Respuesta a Sor Filotea de Sor Juana Inés de la Cruz que trabajaremos la clase siguiente. Aprovecho a decirles que ya empezaremos con teatro, por lo que recomiendo que consigan las obras de Lope y Calderón.
Medios y manipulación
No es tema de nuestras materias (o sí, ya no sé bien la legitimidad de ciertos límites) pero me pareció interesante. De Marshall McLuhan.
viernes
Paenza: un maestro
Les recomiendo fervientemente que vean este vídeo. Para pensar y mucho... en qué consiste esto de enseñar, aprender y adaptarse.
domingo
Diez libros de poesía para leer (Sí, un canon caprichoso)
Dificilísimo hacer esto, la poesía me gusta, y mucho, y seleccionar requiere mucho esfuerzo. Así que acá van, sin manifestar los criterios de selección, los diez libros de poemas que, me parece, deberíamos conocer todos:
- La voz a ti debida, Pedro Salinas
- Salvo el crepúsculo, Julio Cortázar
- Antología personal, Alfonsina Storni
- El rayo que no cesa, Miguel Hernández
- El juego en que andamos, Juan Gelman
- La moneda de hierro, Jorge Luis Borges
- Espantapájaros, Oliverio Girondo
- 20 poemas de amor y una canción..., Pablo Neruda
- Árbol de Diana, Alejandra Pizarnik
- Poemas de oficina, Mario Benedetti
Ilíadas y Odiseas (un poco de estructura cinematográfica)
Estos son apuntes tomados en la escuela de guión cinemátográfico Punto medio guión, en los cursos dictados por Federico Karstulovich sobre la Estructura del guión clásico. Espero que les interese.
Ilíadas, el cine y su relato clásico
1- Son relatos que plantean una temporalidad lineal donde el tiempo es cronológico.
2- Son relatos que plantean una relación lineal entre esencia y apariencia en torno a la representación de sus personajes.
3- Los relatos se movilizan debido a una finalidad predeterminada y concreta.
4- Tienden a representarse universos realistas o pretendidamente verosímiles.
1- Son relatos que plantean una temporalidad lineal donde el tiempo es cronológico.
2- Son relatos que plantean una relación lineal entre esencia y apariencia en torno a la representación de sus personajes.
3- Los relatos se movilizan debido a una finalidad predeterminada y concreta.
4- Tienden a representarse universos realistas o pretendidamente verosímiles.
5- Plantean como referente cognositivo un punto de vista que distinga figura/fondo.
6- Plantea una revelación progresiva de la información.
7- Mantiene un punto de vista jerarquizado.
7- Mantiene un punto de vista jerarquizado.
8- Los acontecimientos estádeterminados por la lógica de acción/reacción, es decir, por expectativa.
9- En estos relatos el moviemiento siempre es motivado y la voluntad, precisa.
9- En estos relatos el moviemiento siempre es motivado y la voluntad, precisa.
10- Algunos ejemplos de esto puedem ser los siguientes films: ET de Spielberg o Millon dolar baby de Eastwood, entre otros directores como Scorsese, Di Palma, Ford, Lucas...
Odiseas, el cine y su relato moderno
1- Plantean una temporalidad cíclica, donde el tiempo es crónico.
2- No hay vinculación directa entre los hechos que suceden y la consecución de un objetivo central.
2- No hay vinculación directa entre los hechos que suceden y la consecución de un objetivo central.
3- Plantean relatos sobre la búsqueda/pérdida de sentido en un contexto sin horizonte de referencia.
4- Plantean una heterogeneidad de puntos de vista, una fragmentación de tiempos y espacios, por último, una jerarquía equivalente entre personajes.
5- No plantean, como finalidad, la resolución de un tema o hecho en particular, aniquilando así el peso del conflicto.
6- Las acciones no siempre generan las reacciones inesperadas.
7- En estos relatos, el movimiento es inmotivado, la voluntad, errática.
8- Son relatos que resisten a la caracterización psicológica clásica (linealidad esencia/apariencia).
9- Si estos relatos presentaran una finalidad, ésta será siempre abstracta, nunca concreta.
10: Algunos films que presentan estas características son: Rashomon de Kurosawa, 21 gramos de Gonzáles Iñárritu, Mar abierto o Juego de patriotas.
4- Plantean una heterogeneidad de puntos de vista, una fragmentación de tiempos y espacios, por último, una jerarquía equivalente entre personajes.
5- No plantean, como finalidad, la resolución de un tema o hecho en particular, aniquilando así el peso del conflicto.
6- Las acciones no siempre generan las reacciones inesperadas.
7- En estos relatos, el movimiento es inmotivado, la voluntad, errática.
8- Son relatos que resisten a la caracterización psicológica clásica (linealidad esencia/apariencia).
9- Si estos relatos presentaran una finalidad, ésta será siempre abstracta, nunca concreta.
10: Algunos films que presentan estas características son: Rashomon de Kurosawa, 21 gramos de Gonzáles Iñárritu, Mar abierto o Juego de patriotas.
Señalemos, a fin de no ser taxativos, que estas características pueden coexistir en un film, aunque a grandes rasgos el espectador atento pueda descubrir qué tipo de macro relato se plantea y qué tipo de compromiso con su estructura se le requiere.
viernes
martes
Genette, la metalepsis y el lector
El lector como detective:
Teoría de la metalepsis
Isaías Fanlo González
“Nunca se sabrá cómo hay que contar esto,
si en primera persona o en segunda, usando
la tercera del plural o inventando continuamente
formas que no servirán de nada”
(Julio Cortázar, “Las babas del diablo”)
si en primera persona o en segunda, usando
la tercera del plural o inventando continuamente
formas que no servirán de nada”
(Julio Cortázar, “Las babas del diablo”)
La subversión de los marcos
Uno de los juegos narratológicos más singulares del llamado “taller del escritor”, trastienda que en las últimas décadas ha tendido a abrirse de par en par al lector avezado, es el de la inserción de entes narrativos en marcos ontológicos a los que no pertenecen, es decir, lo que se ha venido a llamar Metalepsis. Aunque existente con anterioridad, la metalepsis es una técnica narrativa apadrinada por Gérard Genette en 1972, año en que publicó su soberbio ensayo Figures III, en el que dedicaba un apartado para hablar de este procedimiento transgresor[1]. Para desentrañar las claves del éxito de la técnica no podemos olvidar el esquema de marcos narratológicos que trazó Seymour Chatman en su artículo “La comunicación narrativa”:
Texto narrativo___________________Autor real > Autor implícito > (Narrador) <> (Narratario) > Lector implícito > Lector real
Que nos servirá como caja de herramientas para desmontar con precisión el proceso de subversión del orden lógico del esqueleto narrativo, aunque, para ayudar a la comprensión global de mi artículo, trazaré una nueva distinción en este diagrama.
Digamos que toda obra literaria pertenece a un autor, como bien formula Chatman, “real”. Es indiscutible que un Gustave Flaubert de carne y hueso escribió y publicó una obra titulada Madame Bovary. También es cierto que este Gustave Flaubert, como autor, se encuentra muy lejos de la diégesis, del texto. Aún así, continúa siendo el autor “implícito” del texto, por mucho que el lector se pueda permitir la licencia –perfectamente justificada, por otra parte- de ignorar su presencia al abrir la primera página y sumergirse la lectura, esto es, suscribir lo que Wayne Booth llamó “el pacto narrativo”. Flaubert deja de tener importancia a los ojos del lector, pero continúa siendo autor implícito.
Por otra parte, también es indiscutible que un André Gide de carne y hueso escribió y publicó un libro titulado Les faux-monnayeurs, pero en este caso no podemos decir que el autor se encuentre tan lejos como su compatriota Flaubert del tejido textual, pues Gide deja entrever, en un prodigioso e innovador juego literario, su autoría, para que el lector observe cómo el escritor va urdiendo la trama. Por supuesto, el André Gide que aparece en Les faux-monnayeurs no es el mismo que el André Gide que vivió entre 1869 y 1951, pero sí que observamos claramente una diferencia entre él y Flaubert por lo que respecta a su “lugar” en el texto. Flaubert se aleja, Gide se inmiscuye y nos hace señas continuamente, para avisarnos de que sigue allí. Ambos son “autores implícitos”, pero en el caso del primero estaría “representado” en el texto, mientras que el segundo no.
Por inversión lógica en el eje-espejo que se encuentra entre el Narrador y el Narratario, también hallaríamos lectores implícitos representados, como en el caso del Catcher in the rye, de Salinger, y lectores implícitos no-representados, como sucede, por ejemplo, en Thérèse Raquin, de Émile Zola.
He formulado esta aclaración para valerme de ella como complemento al cuadro de Chatman. Cada uno de los citados niveles narrativos será denominado, a partir de ahora, “marco ontológico”. El tablero de juego de la metalepsis está ahora despejado.
Breve historia de la metalepsis
Gerald Prince, en su diccionario de narratología, define la metalepsis como “La intrusión en una diégesis (diégèse) de un ente de otra diégesis”[2]. Los orígenes de esta técnica tal como la define Prince datan de hace muchos siglos y la encontramos en obras muy variopintas: por citar sólo algunos ejemplos, la encontramos en el Tristam Shandy de Laurence Sterne, cuando el autor implícito representado, en un buen número de páginas, se interrelaciona con el lector o incluso ejerce su autoridad sobre los personajes, prolongando por ejemplo la siesta del sr.Shandy; o también en la segunda parte de Don Quijote de La Mancha, Alonso Quijano y Sancho Panza conocen el primer tomo de la obra que están protagonizando, en un prodigioso y modernísimo juego literario que les transforma, a su vez, en personajes y lectores en segundo grado. Así pues, la metalepsis como técnica ya es perceptible desde obras muy antiguas.
La aportación del siglo XX en la metalepsis es la invención de un nuevo modo de transgredir las membranas que separan los marcos ontológicos. Hasta aquel entonces esta invasión había sido realizada por el ente narrativo jerárquicamente superior, es decir, el autor implícito representado (sin la presencia del cual no es posible la metalepsis “clásica”), mientras que la población de los marcos invadidos, a saber, los personajes, o alguna vez el lector implícito representado, no se dan cuenta de su presencia o la asumen pasivamente. La concepción nueva de la metalepsis consiste en, precisamente, invertir estos términos de invasión: se rompen las reglas deliberadamente para que los entes narrativos salten descaradamente de un marco a otro.
La metalepsis moderna: orígenes
La metalepsis moderna se inicia en 1907 con un viaje que es, a su vez, narrativo y narratológico. El insólito protagonista de Niebla, Augusto Pérez, sumido en una profunda crisis existencial, viaja a Salamanca para discurrir con Miguel de Unamuno, su autor, sobre su posible suicidio[3]. El viaje simboliza aquí con claridad la ruptura de la membrana que separa el marco ontológico del personaje del perteneciente al autor implícito representado, pero esta vez en sentido contrario: es el personaje quien se rebela y osa luchar contra su propio autor, aunque esta osadía le acabe perdiendo y sea Unamuno quien acabe con su vida en el capítulo siguiente[4].
Pero Unamuno no es el único inventor de la metalepsis tal como la conocemos hoy en día. Paralelamente a la trayectoria del autor bilbaíno, en Sicilia surgía, por aquellos años, la figura de Luigi Pirandello. Sus Seis personajes en busca de un autor son otro ejemplo paradigmático de metalepsis moderna, contemporáneo a Niebla, pero con la sorprendente coincidencia de que ambos llegaron a la misma teoría estética sin conocerse. A propósito de este extraño hecho, Unamuno publicó, en julio de 1923, un artículo titulado “Pirandello y yo” en la revista La Nación de Buenos Aires. Se maravilla de lo que él califica de “fenómeno curioso” y afirma que “La primera vez que vi citado a Pirandello fue en una excelente crítica de la traducción italiana de mi novela Niebla [...]. Aquellas angustias de Augusto Pérez al ver que le negaba yo, su presunto autor, existencia real e independiente, y sus esfuerzos por sobrevivir, los vi comentados en relación con las ideas de Pirandello”[5].
Sea como fuere, son estos dos autores, Unamuno y Pirandello, Pirandello y Unamuno, quienes dan el pistoletazo de salida a la nueva metalepsis, que alcanzará la cumbre en la narrativa latinoamericana, en las manos de Jorge Luis Borges y, especialmente, Julio Cortázar.
Los círculos oníricos
Jorge Luis Borges se valdrá de esta técnica para ilustrar su conocida teoría -ya formulada por Unamuno, dicho sea de paso, en Niebla- del hombre que sueña y que a su vez es soñado. En su célebre cuento “Las ruinas circulares”, el protagonista consagra su vida a formar a un hombre en sus sueños[6]. Tras muchos intentos en vano, finalmente consigue su propósito, y crea a la pequeña criatura en su peculiar mundo onírico. Al final del cuento, teme que su “hijo” medite sobre su existencia y descubra la humillante trampa, la ficción, y decide poner fin a su vida aprovechando un incendio que acababa de declararse. Al no quemarse, va dándose cuenta de lo que realmente sucede: él, al igual que su criatura, también está siendo soñado.
El protagonista del relato está creando en sueños a una criatura, que ignora su condición de soñado. Esto es, no participa en la metalepsis como agente activo. En cambio, en el nivel ontológico superior –para entendernos, el del creador de dicha criatura- el soñador sí que se da cuenta, “con alivio, con humillación, con terror”, de la situación, es decir, de su ficcionalidad. Como Lot, mira hacia donde no debía mirar, como Edipo, indaga demasiado, y eso sólo le puede suponer su perdición, simbolizada por Borges con el punto final del relato.
Borges recupera con ingenio la metalepsis, pero es en la sabia pluma de Julio Cortázar donde la técnica se eleva a la categoría de obra de arte. Una técnica tan singular como ésta, en manos de un escritor mecánico y sin talento, podría haberse transformado en un artilugio postizo y pedante. En manos del estilete argentino, en cambio, se convierte en un auténtico volcán de originalidad y precisión. Dos son los ejemplos que me servirán para ilustrar la pericia con la que Cortázar pinta las situaciones.
“La noche boca arriba”
En este relato, incluido en el volumen La isla a mediodía y otros relatos, la acción se va engarzando gracias a la alternancia entre dos planos narrativos, pertenecientes a dos marcos ontológicos distintos: el protagonista, en el plano “A”, tiene un accidente de moto en una ciudad, previsiblemente París. Inmediatamente, una ambulancia se lo lleva al hospital, donde se recupera de los dolores. En el plano “B”, en cambio, el protagonista es perseguido por los aztecas por entre la selva.
Cortázar nos avisa de la clave del cuento: uno de los dos planos narrativos pertenece al sueño del otro, pero ¿cuál es la jerarquía entre ellos? A los ojos del lector estándar del siglo XX el nivel que pertenece a la realidad sería, a priori, el del accidente de París. Un lector habitual de Cortázar tiene que sospechar de una presuposición tan inmediata. Y, en efecto, al final del cuento, cuando llega la muerte inevitable, el texto nos revela la verdadera y sorprendente jerarquía: el accidente de moto es sólo un delirio inverosímil, anacrónico y sorprendentemente lúcido, de un individuo capturado por los aztecas.
El nexo entre los dos planos lo marcan dos analogías. La primera es posible gracias al término “calzada”, que en el español de Argentina puede designar tanto el camino rural, por el que el protagonista trata de huir de los aztecas, como la carretera, en la que tiene el accidente de tráfico. La segunda se produce entre el bisturí del cirujano que va a operarle y la daga sacrificial del sacerdote azteca.
No creo que en caso de este cuento sea posible hablar de mise en abîme hasta el final, puesto que es entonces cuando el lector cerciora el verdadero orden de los planos. O acaso se trate de un trampantojo en un trampantojo. Sea como fuere, en este caso más bien hablaría, utilizando un término de Mieke Bal, de “texto espejo”, que refleja con precisión dos situaciones paralelas[7]. Una es real, la otra, imaginaria. Ahora bien, ¿por cuál de las dos apuesta el lector? La metalepsis –producida, claro está, por la interferencia del plano narrativo del accidente de París en la mente del perseguido por los aztecas- juega aquí con su competencia, y eso es lo que la hace tan interesante. No podemos olvidar que de Cortázar proviene la expresión “lector macho”, es decir, el que participa activamente en el desentrañado textual.
“Continuidad en los parques”
Pero sin duda, el cuento que con más precisión plasma los efectos fantásticos de la metalepsis es “Continuidad en los parques”, que el lector encontrará en el volumen Final de juego. No entraré aquí en un análisis exhaustivo de la narración que, pese a su brevedad, daría mucho de sí. Me interesa aquí que el lector se valga del texto para observar el potencial narrativo que la técnica de la metalepsis puede llegar a ofrecer. La historia relatada, de por sí, resultaría de una insultante trivialidad de no resultar sólo una excusa para la escritura. Se trata de un sencillo trío amoroso: un marido, una mujer y un amante; los dos últimos se confabulan furtivamente para asesinar al primero, que, sentado en su sofá preferido, se dedica jovialmente a leer una novela. Lo fantástico es el giro ficcional que Cortázar aplica a la narración: el libro que lee el marido es en realidad la historia de su propio asesinato.
Cortázar va dejando pistas para que el lector competente descifre la clave del texto. Por ejemplo, la isotopía creada por los términos “intrusiones” y “furtivos”. En efecto, que el personaje se sitúe de espaldas a la puerta para leer, “como si lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones”, nos sugiere que, en efecto, habrá intrusos en algún momento de la narración. Cuando la narración, más adelante, nos dice que los amantes se encuentran en “un mundo de hojas secas y senderos furtivos”, que hay un puñal destinado a “un cuerpo que era necesario destruir”, debemos empezar a sospechar. Otra pista sería la frase “la ilusión novelesca lo ganó”, en las primeras líneas del texto, que tiene doble sentido: ilustra tanto la suscripción del pacto narrativo como la victoria real de la “ilusión novelesca” en el texto, ratificada por el asesinato del propio lector.
El final del relato es indispensable para la comprensión del texto. Las pistas se recogen como piezas que encajan a la perfección en el puzzle de la trama. A medida que el narrador, como un plano subjetivo en los ojos del asesino, recorre la casa y entra en la sala donde se encuentra su víctima, vuelven a aparecer los ventanales, el estudio y el sofá de terciopelo verde que habían ilustrado las primeras líneas del relato: la narración regresa, como un pez que se muerde la cola, al principio, y así se completa la metalepsis; el marco ontológico de la novela penetra trágicamente en el del lector y destroza toda interpretación lógica posible.
La metalepsis, manejada con destreza, agudiza el carácter laberíntico, fantástico, de los textos. Gracias a esta técnica, autores como Cortázar, Borges, Huxley o Norman Mailer, en su narración “Los ejércitos de la noche”, moldean la silueta de la ficción con curvas suntuosas, irreales y extravagantes. Pero, al fin y al cabo, sólo se trata de eso, de ficción, y aquí, todo vale.
Bibliografía
-Bal, Mieke, Teoría de la narrativa, Cátedra, Madrid, 1985
-Borges, Jorge Luis, Ficciones, Alianza, Madrid, 1993
-Borges, Jorge Luis, Otras inquisiciones, Alianza, Madrid, 1995
-Booth, Wayne C., La retórica de la ficción, Bosch, Barcelona, 1974.
-Cortázar, Julio, Final de juego, Ediciones B, Barcelona, 1992.
-Cortázar, Julio, La isla a mediodía y otros relatos, Alianza, Madrid, 1969.
-Eco, Umberto, Los límites de la interpretación, Lumen, Barcelona, 2000.
-Flaubert, Gustave, Madame Bovary, Columna, Barcelona, 1992.
-Genette, Gérard, Figures III, Éditions du Seuil, París, 1972.
-Gide, André, Les faux-monnayeurs, Gallimard, París, 1972.
-Prince, Gerald, A Dictionary of Narratology, University of Nebraska Press, Lincoln, 1987.
-Unamuno, Miguel de, Niebla, Cátedra, Madrid, 1994.
-Zola, Émile, Thérèse Raquin, 1984, Barcelona, 2000.
[1] Genette, Gérard, Figures III, Éditions du Seuil, París, 1972, pgs. 243-246. Existe una traducción prácticamente inhallable de esta obra en Editorial Lumen, que también ha retirado del mercado otras obras del narratólogo francés, como Ficción y Dicción y Palimpsestos, hoy en día sólo disponibles en su versión original.
[2] Prince, Gerald, Dictionary of Narratology, University of Nebraska Press, Lincoln, 1987. La traducción es mía.
[3] Unamuno, Miguel de, Niebla, Cátedra, Madrid, 1994, pág. 277 y sgts.
[4] Este esquema argumental es similar al de algunas narraciones de autores clásicos Ovidio, en las que los humanos desafían a los dioses y estos les castigan por su hybris (sucede en mitos como, por ejemplo, Aracne o Prometeo). La diferencia de estos relatos con la nivola de Unamuno es que, mientras que la jerarquía de los seres humanos con los dioses es meramente narrativa y se encuentra en un sólo marco ontológico, la del protagonista con el autor implícito representado pertenece a su vez al plano narrativo pero también, a su vez, al narratológico.
[5] Cito aquí la reproducción del artículo de Miguel de Unamuno que Mario J.Valdés incluyó en su edición crítica de Niebla, Op.cit., págs. 82-85.
[6] Borges, Jorge Luis, Ficciones, Alianza, Madrid, 1993, págs. 61-69.
[7] Bal, Mieke, Teoría de la narrativa, Cátedra, Madrid, 1985, págs. 150-151.
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