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viernes

Indicios e informantes


Dentro de las funciones de naturaleza integradora, Barthes distingue a los indicios y a los informantes que son unidades semánticas en tanto (a diferencia de las distributivas que remiten a una operación y a la funcionalidad del hacer) remiten a un significado y a la funcionalidad del ser. Las llama integrativas porque para que adquieran sentido deben integrarse en el nivel de las funciones cardinales (los núcleos), en otro nivel. Que se diga cómo es un personaje o se proporcione un dato duro sobre él (informante) o que se infiera cómo es a partir de un indicio puede tener sentido en el nivel de las funciones nucleares: alguien astuto puede ser el que descubrirá lo que sucede, logre engañar a otro, salga airoso de una situación complicada; alguien que se presente como débil puede ser el engañado, el que quede entrampado.
Los indicios proveen de datos de significado implícito que es preciso interpretar, tal como los que remiten, por ejemplo, a la psicología de un personaje, clase social. Son datos que es preciso descifrar, requieren trabajo de inferencia, no están explícitamente dados, tienen siempre significados implícitos.

Los informantes, en cambio, son datos puros que brindan dan información sobre el tiempo y el espacio, tal como la edad de un personaje, oficio, lugar en el que se encuentra.
A diferencia de los relatos tradicionales, que son marcadamente funcionales —la acción avanza y es apenas interrumpida por descripciones de lugares o personajes—, en los relatos contemporáneos aparecen frecuentemente indicios que caracterizan, sobre todo, la psicología de los personajes y exigen, de ese modo, en tanto no son datos puros como los informantes, una mayor participación del lector en la actividad de interpretativa. La mayor presencia de indicios construye personajes de mayor riqueza psicológica, de conductas más imprevisibles.
Las catálisis, los indicios y los informantes tienen un carácter común. Son expansiones (duplicaciones, rellenos, encubrimientos). Las catálisis aceleran, retardan, dan impulso al discurso, despistan. La catálisis despierta la tensión semántica del discurso.

martes

Nùcleos y catálisis (Barthes)


Dentro de las funciones distribucionales, no todas poseen la misma importancia. Algunas constituyen verdaderos “nudos” del relato; otras sólo “llenan” los espacios narrativos que median entre los nudos.
Barthes llama núcleo o funciones cardinales a las que corresponden a las acciones principales o nudos del relato. Estos núcleos constituyen los momentos de riesgo del relato: abren alternativas en función de las que la historia puede ser modificada (si, por ejemplo, la acción de disparar se suprime, la historia, efectivamente, sería otra).

Núcleos: tienen ligazones lógicas y cronológicas.

A diferencia de las funciones cardinales o unidades nucleares que constituyen el esqueleto del relato, las catálisis (el perro ladra, el participante contesta) son de carácter complementario y corresponden a las acciones secundarias que, al modo de remansos, distraen o detienen el relato y mantienen el contacto entre narrador y lector.

Catálisis: acciones secundarias, se ubican alrededor o entre los núcleos. Funcionalidad atenuada pero no nula. Tienen una ligazón sólo cronológica. Son funcionales en la medida en que entran en relación con un núcleo.

Del mismo modo que la frase posee un número limitado de núcleos que establecen entre sí una relación de concordancia, también el relato, que Barthes concibe como una gran frase, se constituye como sistema de correlaciones.
Los núcleos y catálisis establecen una relación de implicancia, esto es, de subordinación de las catálisis a los núcleos de la historia. Las catálisis dependen del núcleo, es decir sólo poseen funcionalidad en la medida que entran en relación con el núcleo. De todos modos, se trata de una funcionalidad puramente cronológica (describen los momentos de la historia), a diferencia de la funcionalidad doble —cronológica y lógica— que opera en las funciones cardinales que se vinculan cronológica y causalmente: la acción de huir es posterior a la de disparar y, a la vez, consecuencia de ella. Por lo tanto, las funciones nucleares son unidades consecutivas y consecuentes: lo que viene después, afirma Barthes, es leído como causado por. Este es el resorte de toda actividad narrativa.

“…la función constante de la catálisis es, pues, en toda circunstancia, una función fática (para retomar la expresión de Jakobson): mantiene el contacto entre el narrador y el lector. Digamos que no es posible suprimir un núcleo sin alterar la historia, pero que tampoco es posible suprimir una catálisis sin alterar el discurso.” (Barthes)